Hasta ahora no he podido comprender porque el grueso de la gente ve a la nostalgia como si fuese un cáncer que hay que combatir hasta exterminar y no dejar rastros. Tan es así que me resistía a escribir sobre esto porque si toda la gente piensa distinto a mí es posible que el equivocado sea yo (c’mon, recordar no es taaaan malo). Lo bueno es que la opinión me importa un pipilín… y peor si empiezo a repasar y meterme en ese trance mnemotécnico que me remite al sabor de su boca whiskienta.
Ella era (perdón, es) como un huracán y lo supe desde el momento mismo que la vi bajar aquella escalera (aún siento escalofríos al pasar por allí). Es curioso recordar más su mirada que sus hermosos ojos marrones (tan recordables en la foto en la que salía parecida a una estrella pop), pero es que con ella te podía decir hasta lo que había comido el domingo anterior. La mejor sonrisa que le noté fue en esa imborrable, mágica tarde/noche en una azotea que fue nuestra a pesar de no formar parte ni de su casa ni de la mía. Si en ese momento ella me hubiese dicho «mata a tal» ó «quema tal país» coronando su malévola intención con ESA sonrisa lo hubiera hecho sin chistar.
Estaba tan repleta de contradicciones que le gustaba mostrarlas cada vez que fuese posible y al hacerlo no se reía, se cagaba de risa. Estoy seguro que las conexiones en su cabeza no eran las normales, pero se las ingeniaba para estar en lo correcto (ahora creo que le faltaba un gramo para estar loca y también uno para ser una genio). Lamentablemente, esto de estar tan conflictuada internamente hizo que sus pies la traicionen… ó quizás simplemente lo entendió: ''es tan espectacular que no pudo ser mía nada mas ''. Quizás por algunas horas lo fue, vaya cojudo soy (y existen muchas canciones que ella nunca conoció que se han encargado de recordármelo).
Imagino que a todo perdedor le debe pasar: no sabe como capitular las memorias (y es ahí cuando entran las tres primeras peores palabras en las que puede derivar un recuerdo: si tan sólo…). Sin embargo –y por alguna razón que no sé determinar-, recuerdo los mejores momentos que pasamos (varios de ellos incluidos en mi antología personal)… y eso que me hizo sufrir repetidos reveses en menos tiempo del esperado.
Ella era (perdón, es) como un huracán y lo supe desde el momento mismo que la vi bajar aquella escalera (aún siento escalofríos al pasar por allí). Es curioso recordar más su mirada que sus hermosos ojos marrones (tan recordables en la foto en la que salía parecida a una estrella pop), pero es que con ella te podía decir hasta lo que había comido el domingo anterior. La mejor sonrisa que le noté fue en esa imborrable, mágica tarde/noche en una azotea que fue nuestra a pesar de no formar parte ni de su casa ni de la mía. Si en ese momento ella me hubiese dicho «mata a tal» ó «quema tal país» coronando su malévola intención con ESA sonrisa lo hubiera hecho sin chistar.
Estaba tan repleta de contradicciones que le gustaba mostrarlas cada vez que fuese posible y al hacerlo no se reía, se cagaba de risa. Estoy seguro que las conexiones en su cabeza no eran las normales, pero se las ingeniaba para estar en lo correcto (ahora creo que le faltaba un gramo para estar loca y también uno para ser una genio). Lamentablemente, esto de estar tan conflictuada internamente hizo que sus pies la traicionen… ó quizás simplemente lo entendió: ''es tan espectacular que no pudo ser mía nada mas ''. Quizás por algunas horas lo fue, vaya cojudo soy (y existen muchas canciones que ella nunca conoció que se han encargado de recordármelo).
Imagino que a todo perdedor le debe pasar: no sabe como capitular las memorias (y es ahí cuando entran las tres primeras peores palabras en las que puede derivar un recuerdo: si tan sólo…). Sin embargo –y por alguna razón que no sé determinar-, recuerdo los mejores momentos que pasamos (varios de ellos incluidos en mi antología personal)… y eso que me hizo sufrir repetidos reveses en menos tiempo del esperado.
Nunca necesitamos un rótulo y eso fue lo mejor: hacía que fuéramos nosotros. Para bien y para mal, esa expresión ya no existe. Igual, la extraño a morir a veces y un poquito menos otras. Y la conocí mejor de lo que cree. Espero verla pronto… quizás en mi cumpleaños, para abrazarla y decirle lo mucho que significa para mí… luego tomaríamos una chela y nos cagaríamos de risa. Y pasará un largo tiempo hasta que la vea de nuevo. However far away…